PROGRAMA
DE EVANGELIZACIÓN, FORMACIÓN FAMILIAR Y SOCIAL DEL MFC-LATINOAMERICANO - SPLA.
ENVÍE SUS CRÍTICAS, COLABORACIONES Y SUGERENCIAS AL CONSEJO EDITORIAL DE “AQUÍ Y
AHORA”
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Parece
que los padres y educadores no han
percibido todavía qué es lo que pasa. Se habla muy poco sobre esto: la peor y
más abyecta pornografía está al alcance de cualquier niño o niña que sepa
manejar computadoras y conectarse a Internet. O sea, de casi todos. Los niños de
hoy manejan con impresionante agilidad esas herramientas, todavía misteriosas
para los más viejos.
Pornonet para
niños
Helio y Selma
Amorim*
Los niños se conectan a portales muy
interesantes de museos, de historia natural, ciencias y mil otras páginas
temáticas muy útiles, educativas y bien hechas. Las escuelas incentivan a sus
alumnos a navegar en la red, y hacen bien en motivarlos.
Navegar por Internet produce un
verdadero y adecuado deslumbramiento en los niños y también en los adultos,
aunque exista el riesgo de que se cree una nueva dependencia o adicción que
puede llegar a ser obsesiva: niños y adolescentes que ya no logran despegarse de
la pantallita y el teclado. Está sucediendo. Es
malo.
Para conectarse a esos portales, el niño solo
necesita conocer la dirección electrónica. Nada más que dos palabras que indican
la página y el proveedor. Por ejemplo: para leer todo lo que publica un
periódico, a diario, basta introducir en el espacio apropiado las letras mágicas
www... más dos o tres palabras. Luego surgen las llamadas del día, todas las
secciones, noticias y artículos del periódico de nuestro país. Lo mismo para
cualquier otro periódico del mundo.
Pero también basta conocer la dirección de una página
de pura pornografía para que surjan en la pantalla, gratuitamente, sin ningún
código secreto de protección, una fantástica cantidad de fotos y vídeos
pornográficos de casi todos los países. Es muy fácil: las direcciones las
publican todas las revistas que se envían gratuitamente a quienes se hayan
conectado a Internet. Cada dirección, a su vez, los lleva a cientos de otras
páginas. Son toneladas de imágenes de todo tipo imaginable y no imaginable, de
perversiones sexuales.
No se trata de elegantes ensayos fotográficos
eróticos, del tipo de las revistas tradicionales del género. Es simplemente la
pornografía más abyecta para exhibir todas las composiciones posibles de sexo
homo y heterosexual, travestís en acción, relaciones de personas con animales,
sodomía, sadismo, sexo de grupo en todas sus modalidades más degradadas y
deformadas. Todas esas imágenes pueden ser impresas, con un simple toque en el
teclado.
La belleza, la delicada y arrebatadora sensualidad de
la sexualidad humana es deformada y deshumanizada, para mórbido gozo de
personalidades psicológicamente enfermas o mal estructuradas. O para excitar y
responder a la curiosidad natural de los niños y adolescentes.
Este es el mayor problema. Resulta mucho más difícil
transmitir la visión humanizada de la sexualidad asociada a la afectividad a
quienes, desde temprana edad, se han acostumbrado a ver millares de desvíos
sexuales y prácticas grotescas, agresivas, hasta mutiladoras, contrarias a la
naturaleza.
Últimamente han surgido en la prensa internacional
noticias sobre prácticas de pedofilía grabadas en vídeo y transmitidas por
Internet, con escenas bestiales de torturas de niños y niñas sodomizadas
sexualmente enfrente a las filmadoras. Es el límite extremo. En Italia ya fueron
detenidos por la policía algunos de esos criminales y hay miles de usuarios bajo
investigación.
Se estima que se puede encontrar gratuitamente
alrededor de 500 mil fotos y vídeos pornográficos, cantidad imposible de
consumir, durante toda su vida, por el más fanático observador o “voyeur” que
dedicase todo su tiempo a ese obsesivo consumo. Sin contar que muchos de esos
portales, o páginas, informan que sus 50 o 100 fotos se renuevan a
diario.
Para los niños y niñas o adolescentes, se puede
evaluar el daño. Para los adultos, parece que ya ha sucedido con los más asiduos
visitantes de la pornonet: la progresiva pérdida de potencia sexual... la
abundancia de las desviaciones sexuales inicialmente mirados y revisados con
ansiosa y excitante curiosidad provoca una especie de pornoindigestión y después
de algún tiempo, el desinterés sexual.
Por otro lado, la relación de un matrimonio puede
verse seriamente afectada si uno de
los dos pretende reproducir comportamientos antihumanos que se acostumbró a
apreciar en la pantalla de la computadora, como única manera de excitarse para
el acto sexual. Esa indigestión puede llevar a eso y resultar fatal para la
relación conyugal. En consecuencia buscará ese tipo de experiencias fuera de
casa, con profesionales del sexo muy bien preparados para esa nueva y más
exigente demanda de clientes pornointoxicados.
La conclusión de estas reflexiones es la falta de una
conclusión: como evitar esa desastrosa experiencia capaz de comprometer la
saludable comprensión y vivencia y el placer incomparable de la sexualidad
humana y del erotismo como expresión del amor y de cariño sin frustrar el acceso
a todo lo bueno que nos propicia Internet? ¿Cómo prevenir a los adultos sobre el
riesgo de la impotencia y la pérdida del interés sexual si es cierto lo que
advierten los psicólogos y sexólogos? ¿Y los posibles perjuicios para la
vivencia de la sexualidad de los casados? ¿Serán estas unas preocupaciones
injustificadas, y al fin y el cabo todo saldrá bien? No lo
sabemos.
Lo único que
pretendemos con este aviso es avisar... Porque parece que muchos padres, madres
y educadores no se han dado cuenta todavía de lo que está sucediendo. O lo saben
pero todavía no han podido evaluar el asunto más cuidadosamente. Tal vez sea la
hora...
*
Editores de Fato e Razão, del MFC en Brasil
¿Los padres y
maestros están conscientes de los hechos aquí
relatados?
¿Se trata de
riesgos reales o es pura imaginación?
¿Cuales son
las posibles consecuencias?
¿Cómo podemos
responder a estos desafíos?
Toda correspondencia para el MFC-SPLA deberá ser enviada a los Presidentes William y Esilda Cheng, e-mail: wcheng@sinfo.net