PROGRAMA DE EVANGELIZACIÓN, FORMACIÓN FAMILIAR Y SOCIAL DEL
MFC-LATINOAMERICANO - SPLA. ENVÍE SUS CRÍTICAS, COLABORACIONES Y SUGERENCIAS AL
CONSEJO EDITORIAL DE “AQUÍ Y AHORA”
__________________________________________________________________
La ley
moral no puede ser concebida como una lista de afirmaciones o negaciones... o de
interpretar en forma casuística un conjunto de principios abiertos,
pensados para
ayudar y orientar al hombre en su conducta.
Valores Morales
Orientadores
Cuáles son los principios y los valores morales que pueden orientar al
ser humano en el desarrollo de su vida sexual?
Entendemos que el principio rector de toda la moral sexual, no puede ser
otro que el amor al prójimo como a sí mismo. Los demás principios serán siempre
una extensión, una consecuencia, una “explicación” o una condición de
aquél.
Podemos desplegar el principio del amor en estos principios (valores) más
concretos y restringidos:
1.
Autoliberación
La sexualidad humana fluye libre y espontáneamente de las profundidades
del ser humano. Por ello, la actividad sexual debe constituir siempre un medio
de autoconfirmación y debe potenciar el desarrollo pleno de la capacidad
personal de relación.
A nivel individual el control sexual debe orientarse por la convicción
que mira a la construcción del amor. Se trata de evitar todo aquello que dañe a
la disponibilidad de la persona para amar al prójimo o que destruya el
equilibrio de la personalidad, que es también un modo de dañar a
aquélla.
2. Enriquecimiento del
Otro
La sexualidad humana debe permanecer siempre como un cauce abierto para
expresar la atención al otro y el
interés por su felicidad. Procura siempre que aflore lo mejor que hay en el
otro; nunca lo atropella o trata de rebajar o de dominar. El copartícipe nunca
debe ser reducido a “objeto” de goce egoísta, aunque se trate de un goce egoísta
mutuo y consentido. El amor interpersonal nada tiene que ver con la
“cosificación”. Y la relación sexual sin amor es
inhumana.
3. Integración en una
Comunidad de Amor
La carga emocional de la relación sexual completa es tan impactante que,
si no va integrada en una comunidad de amor profunda, caerá fácilmente en el
egoísmo de un “objeto” de goce. Si la sexualidad debe ser ejercida como cauce de
un amor interpersonal, ella exige en su expresión plena, un nivel de amor y
compromiso: la participación y la entrega sin reservas entre las dos personas.
La intensísima unidad genital debe estar integrada en una unidad personal total.
Por eso “ofrecer la cama sin la mesa es un burdo engaño” (el connubium
lleva consigo el convivium).
4.
Honradez
La sexualidad humana debe siempre permanecer como expresión sincera de la
profundidad de la persona y de la relación existente en la pareja. Toda
simulación o engaño traiciona al amor y a la integración personal como
interpersonal. El amor exige franqueza. En el plano sexual se traduce con
relaciones físicas que expresen de verdad lo que está en la base de ellas. El
acto sexual debe ser la expresión más íntima de la comunicación profunda de dos
vidas.
5.
Fidelidad
La unidad de vidas que integra y hace verdaderamente humana la unidad
sexual lleva consigo una exigencia de fidelidad, de estabilidad en la relación.
Esa fidelidad es la que facilita el mantenimiento y profundización de dichas
relaciones, las hace y estables ante las posibles
amenazas.
6. Responsabilidad
Social
Tanto los datos empíricos como los históricos indican que todas las
sociedades han sentido la conveniencia de imponer ciertas restricciones a la
expresión de la sexualidad en interés del bien común. Una moral sexual implica
que las personas usen su capacidad sexual de forma que revele una conciencia de
las implicaciones sociales de su comportamiento y que cada uno contribuya
realmente a la edificación de la comunidad humana. Es evidente, entonces, que
esta actitud exigirá muchas veces renunciar al bien individual a fin de promover
un mayor bien de la sociedad.
7. Servicio a la
Vida
Toda expresión de la sexualidad humana debe respetar y tener en cuenta la
íntima relación que existe entre los aspectos que apuntan a la “creación” de una
nueva vida y a la “integración” de la propia personalidad y la de la pareja en
el amor.
8.
Gozo
La expresión sexual debe dar siempre testimonio de la valoración que uno
tiene del don de la vida y del misterio del amor. Nunca se convertirá en una
mera sumisión pasiva al deber o un ceder desamorado ante una exigencia. Se tiene
que afirmar siempre y fomentar la importancia del elemento erótico, es decir,
del deseo instintivo del placer y la satisfacción. La expresión sexual humana
debe reflejar siempre la apasionada y gozosa celebración de la
vida.
Concluyendo
Para saber si una relación sexual es
moralmente válida debemos preguntarnos si la intimidad de esa relación es
autoliberadora, enriquecedora del otro, honrada, fiel, integradora en una
comunidad de amor, al servicio de la vida y gozosa. Entonces por medio del sexo
nos descubriremos más personas, más libres y capaces de amar al otro en forma
insospechada.
No es ésta una buenísima noticia, un descubrimiento verdaderamente
estimulante y liberador?
Humanizar es la función de la moral.
*Teólogo,
Uruguay
VER – JUZGAR - ACTUAR
Toda correspondencia para el MFC-SPLA deberá ser enviada a los Presidentes William y Esilda Cheng, e-mail: wcheng@sinfo.net