PROGRAMA DE EVANGELIZACIÓN, FORMACIÓN FAMILIAR Y SOCIAL DEL
MFC-LATINOAMERICANO - SPLA. ENVÍE SUS CRÍTICAS, COLABORACIONES Y SUGERENCIAS AL
CONSEJO EDITORIAL DE “AQUÍ Y AHORA”
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(Parte
1)
El
proyecto de Dios para el Hombre es su plena humanización. Para eso fuimos
creados. El mundo es un espléndido escenario preparado por el Creador, para
permitir que esta humanización se realice, llevándonos a construir
personalidades capaces de un encuentro personal y eterno con
Él.
El
proyecto de Dios supone, por tanto, que el mundo sea ese escenario favorable a
la humanización de todos los hombres y mujeres, a quienes el Creador lo entrega
para que lo pueblen y entre todos, establezcan relaciones sociales
humanizadoras.
La
esencia de la Fe cristiana (1)
El mismo
Dios se ofrece como modelo para esta humanización. Si estamos destinados a un
encuentro personal y definitivo con Él, debemos ser su imagen y semejanza. A
través de sus intervenciones en la historia humana,
Dios se va revelando, para que lo conozcamos y lo tomemos como modelo de
humanización. Ahora bien, la libertad es uno de los evidentes atributos de Dios.
No podríamos caminar hacia la humanización teniendo a Dios como modelo, sin ser
también libres hasta para rechazar ese proyecto.
A lo largo
de la historia de los hombres, muchos se adhieren al proyecto de Dios y muchos
otros lo rechazan. Estos quisieran ser como Dios y proponer su propio proyecto
para el mundo. Pretenden conocer el bien y el mal, prescindiendo de la sabiduría
y del proyecto amoroso del Señor. Este uso equivocado de la libertad de escoger
es el origen de todos los males que afligen a la humanidad. Es el llamado pecado original, o sea, aquél que está
en el origen de todos los mecanismos
deshumanizadores que se van estableciendo en las relaciones entre los hombres,
produciendo sufrimiento y tristeza en un mundo creado para la alegría y la
felicidad de todos.
Hace casi 3
mil años, un sabio escritor cuyo nombre desconocemos, iluminado por Jahvé, su
Señor, percibió ese desvío en el interior mismo del pueblo de Dios. Influenciado
por los cananeos y sus dioses, ese pueblo escogido por Dios para proclamar su
proyecto, asumió prácticas y costumbres deshumanizadoras. Para alertar a la
gente de su tiempo sobre los males que produciría ese alejamiento del proyecto
del Creador, aquel escritor relató una larga historia basada en las creencias
populares sobre el origen del mundo.
Su conocido relato comienza en la mitad del versículo
4 del capítulo 2 del Libro del Génesis. El autor llama a Dios por el nombre de
Jahvé, entonces utilizado por su pueblo. Procura mostrar un mundo maravilloso
que el Señor planificó para todos los que en él habitan. Conviviendo en armonía,
entre sí, con Dios y la naturaleza, en paz consigo mismos, todos los hombres y
mujeres, representados por Adán y Eva, viven felices en una tierra fértil y
bella, libre de toda maldad.
Al romper con el proyecto de Dios, la humanidad crea
condiciones para que el mal irrumpa en el mundo. En aquel relato, esta ruptura
con el proyecto de Dios, o desobediencia, está retratada simbólicamente en el
comer del fruto del árbol del bien y del mal, significando que la humanidad
quiso sustituir a Dios, ser como Dios, crear su propio proyecto, en desacuerdo
con el del Creador. Sutilmente denuncia la mala influencia de la religión de los cananeos, representada por la serpiente que
la simboliza.
Por causa de ese rompimiento de la humanidad con Dios y
con su proyecto, el trabajo se convierte en un peso, el dolor y el sufrimiento
oprimen a los hombres y las mujeres. Hombres que deberían vivir como hermanos,
representados ahora por Abel y Caín, se convierten en
envidiosos, agresivos, esclavizantes y asesinos. El ansia de dominar el
mundo y de ser como Dios establece una confusión en las relaciones humanas, ya
nadie se entiende. La torre de Babel simboliza este desorden en la sociedad que
quiere prescindir de Dios.
Pero el autor del relato denuncia los desvíos y
enseña al pueblo lo que debe hacer para recuperar la armonía perdida. Entre los
desvíos de comportamiento denunciados por el autor está la dominación del hombre
sobre la mujer. El hombre negocia con el futuro suegro las condiciones para
poseer la mujer, que pasará a ser su propiedad, así como él posee tierras,
camellos y cabras. Ella tendrá la culpa de todo lo malo que pueda ocurrir. La
serpiente que representa la religión cananea responsable del alejamiento del
pueblo de su Dios, escoge a Eva, la mujer, para ejercer su mala influencia sobre
los hombres. Adán echa la culpa de su desobediencia sobre la mujer, mas no
consigue iludir a Dios. Entonces el javista, llamado así por referirse a Dios
como Jahvé, recuerda al hombre como deberá ser la unión entre el hombre y la
mujer, que dejará a sus padres para ser una sola carne, porque ella es como él,
“hueso de mis huesos”. Para aquel
pueblo esta expresión, significaba exactamente la igualdad entre personas de la
misma condición social. Así denuncia la dominación del hombre sobre la mujer
como contraria a la humanización de ambos. Tal denuncia se extiende a todo tipo
de opresión entre los hombres, independientemente de los
sexos.
En este tan antiguo relato, su autor
enseña que corresponderá al hombre hacer del mundo un lugar propicio para la
humanización plena de todos los hombres y mujeres, como el paraíso poéticamente
descrito. Éste es Su Proyecto que los hombres rechazan. Así se establece el
desorden en el mundo.
*Miembros
del MFC en Brasil.
VER –
JUZGAR – ACTUAR
¿Cuáles son las
consecuencias del rechazo al Proyecto de Dios por los hombres, a lo largo de la
historia humana?
¿Siguen vivas formas
de dominación en las relaciones humanas? ¿En la sociedad, en la familia? ¿Cómo
se revelan? ¿Cómo se ocultan?
¿Entre las naciones
predominan relaciones de cooperación y solidaridad o de competición y
dominación? Ejemplos vivos y actuales...
¿Qué acciones
concretas se requiere de los cristianos para restablecer relaciones de afecto,
cooperación, tolerancia, solidaridad y respeto a la dignidad humana? ¿En la
familia, en la sociedad?
Toda
correspondencia para el MFC-SPLA deberá ser enviada a los Presidentes William y
Esilda Cheng, e-mail:
wcheng@sinfo.net