PROGRAMA
DE EVANGELIZACIÓN, FORMACIÓN FAMILIAR Y SOCIAL DEL MFC-LATINOAMERICANO - SPLA.
ENVÍE SUS CRÍTICAS, COLABORACIONES Y SUGERENCIAS AL CONSEJO EDITORIAL DE “AQUÍ Y
AHORA”
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(Parte 2: continuación y conclusión)
En
el relato mítico más antiguo de la creación del hombre y la mujer en el libro
del Génesis (Gn 2, 4b ss)
el autor denuncia toda forma de dominación entre personas humanas, especialmente
la dominación de la mujer por el hombre. Muestra que todos los males del mundo
derivan de la desobediencia al proyecto de Dios. Éste es el “pecado original”,
por ser el origen de todos los males que oprimen a los hombres y mujeres creados
para la libertad y felicidad.
La
esencia de la Fe cristiana (2)
En un relato más reciente, pasados 500 años, cuando
el pueblo de Dios retorna del largo exilio, los sacerdotes constatan que
reaparecen los desvíos por influencia de las costumbres y de la religión del
pueblo de Babilonia. (Gn 1 hasta Gn 2, 4a).
Nuevamente escogen las creencias populares sobre el
origen del mundo, para denunciar esos errores y conducir de nuevo al pueblo a
los caminos del proyecto de Dios. Ese relato aunque cronológicamente posterior
está en el Libro del Génesis ubicado antes que el otro. Aunque es más conciso
ofrece un contenido teológico más elaborado.
En el nuevo relato, Dios nuevamente surge como el
único Dios, Creador de todas las cosas, contra la multiplicidad de dioses de los
babilonios, que el pueblo hebreo ya se acostumbraba a cultivar, durante el
exilio. La creación se desarrolla en seis días y el Creador descansa en el
séptimo, para recuperar la costumbre perdida del descanso semanal, reservado al
encuentro de los hombres y mujeres consigo mismos, con los otros, con la
naturaleza y con Dios.
Contra la opresión, la dominación del hombre sobre el
hombre y toda forma de esclavitud, como a la que estuvieron sujetos por tantos
años, el autor afirma que somos todos creados a la imagen y semejanza de Dios,
que nos creó, sin distinción, hombre y mujer. Condena, por tanto, de manera
especial, la dominación persistente del hombre sobre la
mujer.
Deja aún más claro que el Creador entrega al hombre
el dominio responsable sobre la naturaleza y todas las cosas creadas, para que
todo esté al servicio de la humanización de todos, ya que todos, sin excepción,
son llamados a ser imagen y semejanza de Dios.
En estas primeras páginas de la Biblia ya están
presentes y explícitas las verdades fundamentales sobre el hombre y el mundo
según la fe de los cristianos. Más tarde, Jesús viene a restaurar y reafirmar
con lenguaje nuevo estas verdades esenciales y a denunciar los seculares desvíos
que se fueron enraizando en el pueblo de Dios, inaugurando una nueva relación de
los hombres con el Creador que ahora será llamado el
Padre.
Si tenemos un Padre común, somos todos hermanos en el
Señor y, por tanto, toda forma de opresión, dominación, falta de respeto o
desamor será contraria a los designios de Dios. Desde esta nueva óptica se hace
una relectura de las verdades esenciales de la fe del pueblo de Dios, ya
esbozada en aquellos antiguos relatos, tan viejos y tan nuevos, anacrónicos pero
siempre actuales, poéticos pero, al mismo tiempo, plenos de enseñanzas prácticas
para quien los sabe leer.
VER –
JUZGAR – ACTUAR
-
¿Cómo se revela
el proyecto de Dios en ese relato bíblico? ¿Cuáles son las señales del Reino de
Dios que podemos ver donde vivimos?
-
¿Podemos ver
también comportamientos y situaciones que se oponen al proyecto de Dios en la
sociedad, en las familias, en las relaciones humanas, en la relación entre las
naciones? ¿Por qué suceden con tanta frecuencia?
-
¿Cómo podemos
actuar para que se multipliquen las señales del Reino, que corresponden al
proyecto de Dios?
Toda
correspondencia para el MFC-SPLA deberá ser enviada a los Presidentes William y
Esilda Cheng, e-mail:
wcheng@sinfo.net